sábado, 27 de diciembre de 2008

Hoy*

El tiempo paso como han pasado miles de amaneceres y nada borro el dolor.
La profundidad de las heridas que me dejaste supera cualquier oceano que pude haber llorado. Pero fue el mismo tiempo el que me dio las herramientas necesarias para de a poco, construir mi fortaleza. Mil veces he caido y mil veces me he vuelto a poner de pie, de esa forma, firme conmigo misma hoy puedo mirarte a los ojos, olvidando el amor que por vos senti, recordando el dolor que me engendraste y tu manera de reir. Hoy volves a mi, pidiendo besos de esta boca, clamando por este cuerpo y caricias de estas manos. Esta vez la que rie soy yo, sintiendo esa horrible y extraña sensacion de querer olvidarte y una enorme y fabulosa satisfaccion.
No soy amante del ojo por ojo, pero esta vez fue mi aliado y mi mejor amigo.
Realmente no me interesa como te sientas ahora, no me interesa tu boca, ni tu cuerpo... nisiquiera verte.
Hoy, que me siento fuerte, te entierro mas profundo que el mismo dolor, para que desaparezcas y no vuelvas.
Logre olvidarte al fin.